La Universidad Panamericana ha asumido el compromiso de incidir de manera profesional, estratégica y sostenida en las comunidades donde participa. Con esta visión nace ÚNETE, un programa que busca generar presencia continua en comunidades que enfrentan distintas situaciones de vulnerabilidad, detectando sus necesidades reales y diseñando proyectos que mejoren su calidad de vida de forma tangible y a largo plazo.
Más que intervenciones aisladas, ÚNETE apuesta por procesos formativos y acompañamiento constante, de manera que el impacto perdure en el tiempo y fortalezca el tejido social desde dentro.

Trabajo en comunidad: Ixtapaluca 2025
En 2025, el programa trabajó en los colegios Acuautla y Amari, ubicados en Ixtapaluca. De la mano de las autoridades escolares, se desarrollaron talleres diseñados específicamente para responder a las realidades que viven las familias de ambas comunidades educativas.
Formación desde la Escuela de Pedagogía
Desde la Escuela de Pedagogía se impartieron talleres enfocados en:
- Autoconocimiento
- Crianza positiva
- Responsabilidad personal
El objetivo fue brindar herramientas prácticas que fortalecieran la relación entre padres e hijos, promoviendo la formación de niños y adolescentes con mayores recursos emocionales y sociales para enfrentar la vida diaria.
Los participantes no solo adquirieron conocimientos, sino que también encontraron una nueva perspectiva sobre su papel como formadores dentro del hogar.
Desarrollo y emprendimiento desde ESDAI
Por su parte, ESDAI implementó talleres de:
- Habilidades culinarias
- Emprendimiento y administración básica
Estos espacios brindaron a los padres de familia conocimientos prácticos para generar nuevas fuentes de ingreso desde casa, evitando traslados largos y permitiéndoles equilibrar mejor su vida familiar y laboral.
Además de aprender a elaborar productos de calidad, los participantes recibieron herramientas administrativas para que sus emprendimientos fueran sostenibles y realmente generen utilidades, fomentando así una cultura de ahorro y orden financiero.
El papel transformador del voluntariado
El proyecto contó con la participación de 19 voluntarias, quienes implementaron los distintos talleres, principalmente dirigidos a padres de familia.
Para las alumnas, esta experiencia representó mucho más que una actividad académica. El contacto directo con realidades distintas amplió su visión sobre las necesidades del país y les permitió:
- Aplicar sus conocimientos fuera del aula.
- Desarrollar nuevas competencias profesionales.
- Fortalecer su vocación de servicio.
- Crecer a nivel personal y humano.
Enfrentarse a retos reales, adaptarse a contextos distintos y poner sus habilidades al servicio de los demás fue, sin duda, una experiencia formativa profunda. Las voluntarias expresaron sentirse agradecidas con la comunidad y motivadas para seguir contribuyendo desde sus propias capacidades.
Este es precisamente uno de los grandes objetivos de los proyectos con sectores vulnerables: que los estudiantes descubran y consoliden su vocación de servicio a través de sus propios talentos y conocimientos.

Voces que reflejan el impacto
El agradecimiento de los beneficiarios fue evidente. Al finalizar los talleres, compartieron reflexiones que muestran el alcance del proyecto:
“Es interesante saber que podemos mejorar todos los días y dar educación de calidad a nuestros hijos y nosotros mismos.” – Beneficiaria de Amari
Además, manifestaron su interés en continuar recibiendo formación para seguir creciendo como padres de familia y como miembros activos de su comunidad.
ÚNETE confirma que cuando la universidad sale al encuentro de la comunidad, el aprendizaje es mutuo. Se transforman realidades, pero también se transforman corazones.
