El Voluntariado Internacional es mucho más que un viaje: es una experiencia que permite a los estudiantes conocer un país desde una perspectiva profundamente humana. A través del servicio a los demás, el contacto con comunidades vulnerables y el aprendizaje intercultural, los participantes descubren nuevas formas de entender la intervención comunitaria y su propio papel en la sociedad.
Este proyecto representa una oportunidad única de crecimiento personal y profesional. Los voluntarios se enfrentan a problemáticas sociales reales, llevando a la práctica los conocimientos adquiridos en el aula dentro de entornos desafiantes y enriquecedores. Además, trabajan en equipos multidisciplinarios e internacionales, fortaleciendo habilidades clave para su futuro.
El programa también incluye sesiones teóricas que brindan herramientas para el diseño, implementación y desarrollo de propuestas sociales, permitiendo que la experiencia práctica esté acompañada de una sólida reflexión académica.

Una primera experiencia innolvidable
En el verano de 2025 se llevó a cabo la primera edición del voluntariado internacional en la ciudad de Guatemala, en colaboración con la Universidad del Istmo. Durante una semana, cuatro estudiantes participaron en diversas actividades de servicio.
En Casa Niños Fátima, convivieron con niños que han sufrido violencia y abandono, acompañándolos en actividades recreativas y apoyando en las labores del hogar. También visitaron la Fundación ANINI, una organización que atiende a personas con discapacidad en situación de abandono, donde conviven alrededor de 50 personas.
Ahí, los estudiantes organizaron actividades como baile, dibujo y juegos de mesa, generando espacios de convivencia y alegría. Más allá de las actividades, lo que realmente marcó la diferencia fue el encuentro humano.
Fernando Albores compartió:
“Nada te prepara para ver de cerca esa realidad. Que alguien quisiera tener una foto impresa conmigo o me hiciera una escultura fue impactante. Con tan poco tiempo, dejé una huella en ellos, pero ellos dejaron una mucho más grande en mí”.

Por su parte, Diego Ramírez destacó:
“Los niños de ANINI me enseñaron el verdadero significado de la felicidad. A pesar de sus condiciones, su alegría era contagiosa. Esta experiencia sembró en mí un fuerte deseo de seguir ayudando”.
Estas vivencias ofrecen a los estudiantes una nueva perspectiva sobre la realidad de muchas personas, despertando empatía, compromiso y un profundo sentido de responsabilidad social.
Mirando hacia el verano 2026
Este año, el voluntariado regresa a Fundación ANINI con un propósito más claro: generar un impacto más profundo y sostenible en la comunidad. Los estudiantes se enfrentarán a un reto real de la fundación y deberán diseñar una propuesta viable, sostenible y de alto impacto.
Además, pasarán más tiempo conviviendo con las personas con discapacidad, escuchando sus historias y perspectivas para integrarlas en sus proyectos.
Como novedad, en 2026 se suma una nueva colaboración internacional con la Universidad de La Sabana, en Colombia. Un segundo equipo de voluntarios trabajará en una comunidad del Amazonas, donde también deberán desarrollar una iniciativa innovadora para atender necesidades locales.

Una experiencia que deja huella
A través de estas experiencias, los estudiantes no solo viven momentos inolvidables, sino que amplían su visión del mundo y desarrollan competencias esenciales como liderazgo, trabajo en equipo, toma de decisiones y resolución de problemas en contextos inciertos.
Asimismo, fortalecen su red de contactos a nivel internacional al colaborar con estudiantes de distintos países, enriqueciendo su formación académica y personal.
Los invitamos a seguir formando parte de estas iniciativas que, más allá de enriquecer el currículum, nos conectan con lo más valioso: la empatía, el servicio y la capacidad de transformar realidades, empezando por la propia.
